jueves, 9 de febrero de 2017

PUIG DE MILLÀ - DIEDRE COSTERUT



El Puig de Millà es uno de esos sitios que engancha, tiene varios ingredientes para ello. Solitud absoluta, buenas vistas, buenas vías y una pizca de algo difícil de explicar y que lo hace apetecible.
Total que me he planteado hacer todas las vías de allí. Primero porque me atraen y segundo porque me servirán para un próximo libro que estoy preparando sobre el Montsec Oeste.
Viendo las reseñas podríamos tender a subestimarlo, error. Las vías son rudas, un poco al estilo Montrebei, aunque más cortas, por lo tanto aptas para los días de invierno.
Resultan mucho más entretenidas de lo que aparentan tras un primer vistazo, la escalada es vertical, difícil y a equipar, lo que ralentiza la progresión pero satisface el alma.
Tras haber hecho algunas allá, una cosa aprendes bien: lo peor, con diferencia, son las chimeneas. Estrechas, pérfidas, muy pero que muy difíciles, expuestas y repelentes. Cada vía tiene la suya, ojo.
Hacía días que no quedaba con Jorge y ahora tenía algunos libres, así que cuadramos un par para escalar algunas rutas en el Millà. Sin una idea muy clara remontamos la pista, elucubrando varias opciones. Como no llevamos friends muy grandes nos inclinamos por el Diedre Costerut, que marca material más standard.
Esta vía sigue una línea mu buena y creo que merece mucho la pena repetirla.
L1: bavaresas y fisuras de excelente calidad.
L2: un poco raro, para desembocar en una fisura ancha y paso desplomado.
L3: pasos desplomados al inicio y final (que le dan la dificultad) y chimenea fácil en medio.
L4: el diedre costerut. Diedro larguísimo, rematado por una chimenea de esas que esperas que no te toquen nunca de primero.
Repito: vía muy buena en un entorno magnífico y salvaje, lejos de las tonterías de fundaciones y parques.

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